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martes, 30 de agosto de 2011

Mi entrevista cinéfila.

Nota: errores de redacción o puntuación se deben a que es una transcripción, duh. Uno no habla igual que como escribe, cierto?



1. ¿Recuerda qué se siente ir a cine por primera vez?

Los primeros recuerdos que tengo, lo que aún conservo de asistir a un cine, son de esplendor. Supongo, casi estoy seguro que se trata sencillamente del poder de mi imaginación infantil y no de la realidad. Con esplendor me refiero a algo así como un evento, similar a la navidad, el año nuevo, un cumpleaños, etc., algo a lo que debíamos ir en familia, mi papá planteaba la idea, mi madre se encargaría de aprobarla o negarla, y mis hermanos y yo haríamos la correspondiente barra o el abucheo según su respuesta, si habíamos sido buenos niños, podríamos ir. Luego la vista desde el carro de mi papa, él comprando las boletas mientras mi madre nos llevaba en fila hacia la entrada, las demás familias reunidas, a que nos están llevando? Todo esto es alegre y muy ruidoso, por ahí hay una niña que estudia en mi colegio. El barullo se hace luego silencio cuando las luces del cine se apagan, casi sacramentalmente, como si fuésemos a recibir el cuerpo de cristo o algo así, una voz o una musiquilla acompañan alguna publicidad, y anuncios de otras historias que me animan a volver a ese sitio. Luego el “ya va a empezar” y ahora el silencio se hace mayor, está por empezar.

Quisiera recordar una mejor película al momento de escoger entre esas imágenes difusas que guardo en mi mente. Siendo un hijo de la mitad de la década del ochenta, creo que las primeras cosas que vi fueron de Disney, y quede maravillado con varias: blanca nieves, pinocho, la dama y el vagabundo. Pero la primera vez que recuerdo haber ido al cine fue una noche, bueno fue una tarde, pero la noche antes de ir fue mi papa quien me dijo, yo sentado a su lado en un sofá, en la casa de mi abuela materna, que al otro día mi hermano Giampiero y yo iríamos a ver Beethoven. No sabía a qué se refería ni le pregunte, estaba confundido porque a mi corta edad tenía una vaga idea de alguien con ese nombre pero sabía que había hecho algo que sonaba ta ta ta taaaan- ta ta ta taaaan y que era alguien muy viejo probablemente ya muerto antes de yo nacer. No sabía a qué se refería con “van a ir a ver Beethoven”. Para ese momento mis padres ya no eran, es decir, seguían siendo casados a los ojos de todos pero yo creo que nunca, ni el día de hoy saben que yo sabía que no se llevaban para nada bien, que él ya no pasaba mucho tiempo con nosotros. Mi hermano mayor estaba de viaje con mi abuela, por eso en su casa solo estábamos mi papa, mi mama, mi hermano menor y un servidor. Al otro día fui a ver Beethoven, era la película de un perro san Bernardo inmenso, que una familia adoptaba y se encariñaba con él, a pesar de su tamaño y de los problemas en los que los metía. Me reí, me gustó.

2. ¿Cuáles son las películas de su vida que puede comparar con (haberlas visto fue para usted) un gran evento como la primera comunión o la graduación o el matrimonio?

No son necesariamente eventos en el sentido de que cambiaron mi forma de ver el cine, porque eso pasó mucho después. Yo recuerdo la fila para entrar a ver la de Spielberg, jurassic park, estaba con una prima y mis dos hermanos, todos con mi abuela, que la pusieron de niñera nuestra a la pobre, vimos esta película, la fila para entrar demoró mucho tiempo en avanzar, era un gran evento, todo el mundo estaba ahí, conocidos, niños como nosotros, ansiosos de ver a estos dinosaurios y preguntándonos si los habían revivido, traído de hace 65 millones de años a nuestros días solo para actuar frente a nosotros, me trague toda la mentira, era lo más aterrador y fascinante que había visto en ese entonces. De iniciaciones, bueno fui criado con Disney, con tortugas ninja, y en la noche con mis hermanos a hurtadillas solíamos ver las de acción testosteronica ochentera uno contra todo un ejército duro de matar, depredador, comando y también uno que otro drama no apto para nosotros, el último emperador de Bertolucci, el color purpura de nuevo de spielberg (mi abuela me tapaba los ojos en las escenas más explicitas) luego vinieron héroes como james bond, indiana jones, y también regresó un viejo gordinflón que contaba chistes que yo no entendía muy tarde en la noche, y luego comenzaba una historia que terminaba con muerto casi siempre, de ahí siempre que escuchaba la música de su programa me invadía el terror. Me enteré leyendo una enciclopedia que ese viejo panzón de aspecto señorial también contaba sus historias en el cine y que era bueno en lo que hacía según mucha otra gente, así que corrí a rentar psicosis y la ventana indiscreta y mi mundo de cuentos de hadas se hizo pequeño ante estos colosos que acababa de ver, luego vinieron muchas otras historias fantásticas que me entraban por las retinas y se grababan en mi mente, y sigo con esta adicción incurable.

3. Si acabara de conocer a alguien que ve pocas películas, y quisiera
presentarse como es, ¿qué películas lo pondría a ver con usted?

Mi primera comunión cinematográfica es Vértigo de Alfred hitchcock, el panzón de la tele que solía asustarme me había regalado una pesadilla tan trágica y hermosa que no puedo parar de recomendarla a toda persona que quiera saber de dónde viene esta gran obsesión mía por el cine.
Como arma de seducción usaría aquella o alguna otra película romántica que se acercara a mi forma de pensar y sentir, como “antes del amanecer” y “antes del atardecer” de Richard Linklater,. Para convertir a alguien a mi afición le invitaría a ver algo fuerte, de mucho peso dramático como Senderos de gloria, o ladrón de bicicletas. O si prefiere algo ligero, pero con mucha sustancia, podría ser cinema paradiso, los inútiles, o cualquier comedia de Chaplin, Keaton, o los hermanos Marx.

4. ¿Cuáles son sus películas malas favoritas, es decir, cuáles son sus principales placeres culposos del cine?

Muchas, imposible acordarme de todas. Están por ejemplo doble cuerpo de Brian De palma, unas muy regulares de james bond pero que aun así sigo disfrutando. Del género del terror, del cual me considero adicto, cualquier cosa que me pongan sea trash, serie b, o z, Desde Ed Wood o Lucio Fulci, hasta comedias románticas, culebrones, comedietas cutres y pueriles, buddy movies, etc.

5. ¿Por qué no puede dejar de hacer
cine? O: ¿por qué no puede dejar de
ver cine, de escribir sobre cine, de
escribir cine?

Porque para mí equivaldría a dejar de soñar, no deseo dejar de soñar, ni mientras duermo ni mientras despierto, quiero mantener los sueños, quiero que me cuenten historias como hacían mis abuelos en la mesa o sentado en sus piernas, que me asusten, que me hagan reír…porque para mi la divinidad, la magia, la felicidad se produce tanto para el cuentista como para el receptor, y entre más personas haya en el mismo lugar compartiendo la misma experiencia, esta será aún más fuerte.

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